Ransomware WannaCry: un interruptor, 10 Euros y Chema Alonso

Esto es importante saberlo.

Proteger mi PC

Este viernes tuvimos el Black Friday de las comunicaciones y seguridad en muchas empresas españolas -y mundiales- y no fue precisamente algo positivo. Horas extras para pagar a los equipos de contención y gente presa del pánico preguntando si puede seguir usando su móvil, tableta o correo.

Quizá este tipo de situaciones, que se vuelven tan mediáticas porque tocan a nuestro entorno masivamente, ayuden a ya no a concienciar (una palabra que ha quedado un tanto devaluada con el tiempo) sino a implicar al usuario medio en lo que es el “mundillo” de la seguridad. ¡Que es por vuestro bien hombre! El ransomware lleva atacando de forma masiva desde hace ya casi 5 años…

WannaCry, Telefónica y 98 países más

Mucho se ha estado hablando de la firma Telefónica -en la cual está implicado el conocido hacker español Chema Alonso, desde hace unos meses- y de como varios centenares de…

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Hoy cometeré un delito

Andan diciendo por ahí que si los caracoles deberían ser animales protegidos, que no se deberían de comer, etc.  También leo esto:   “Existe una prohibición generalizada en la legislación española de protección de la fauna silvestre para su captura y comercialización” 

Solamente se refiere a la protección de los caracoles porque, por lo visto, de otros animales no se habla nada:

Rey cazador

Yo no metería en una olla a ninguno de los que se muestran en la imagen de ahí arriba, porque la verdad es que para poner tiernos a semejantes bichos, necesitaría una olla exprés de última generación.

Estoy deseando probar esta temporada un vaso de Helix Aspersa con su caldo y sus especias y luego que no me vayan a vender en el vivero de plantas el producto exterminador de caracoles para jardín:

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¡Ah! Y no se lo digas a nadie, vayan a venir las fuerzas de seguridad y me metan presa por comer animales protegidos.

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¿Viento de locos?

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Desde el miércoles sopla en Cádiz y provincia levante fuerte del que no teníamos noticias desde hace 12 años, en 2005.

Cuando el levante se pone “güasón” se detiene casi toda la vida cotidiana que se realice fuera de casa:  De lavar y tender ropa nada de nada, de arreglar plantas y flores, ni se intenta, los niños para ir al colegio llevan la mochila con más ganas que otras veces, eso si no se les ha caído el techo de algún aula o algo parecido. Los animales domésticos hacen sus necesidades con los ojos tan entornados que parecen dos puñaladas en un cartón.  Cuando se sale a la calle, porque hay cosas que son indispensables, se regresa masticando arena o con los pelos que parecen moldeados en la cima del Himalaya. Por las ventanas ¡cerradas! se cuela la tierra que trae el viento en grandes remolinos y hay que olvidarse de querer limpiarlas.

Dicen por aquí, que el levante es el viento de los locos. ¡No me extraña!  Las cabezas parecen que se tragan también esa arena fina y va puliendo las pocas neuronas que a algunos nos van quedando. De dormir plácidamente, olvídate, cuando no es un árbol es un contenedor con su estruendo que no te deja pegar ojo…

En fin, dicen que mañana sábado sobre las 9 de la mañana caerá la fuerza del viento. Espero estar todavía en mis cabales para verlo.

 

La cuestión es sufrir.

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Hoy en España y sobre todo en el sur, es día de recogimiento y fervor católico. O al menos así era hace tiempo.

Últimamente desde que he pasado de los 60 años parece que estoy más “recordona”, más en plan contar batallitas antiguas. Lo que yo le criticaba a mi padre ahora lo hago yo…

Bueno a lo que iba; en estas fechas me viene a la mente los años en mi pueblo -Ronda- cuando yo salía a ver las procesiones y a cumplir con todos los preceptos que indicaba la religión al respecto.

A partir del jueves santo, la música de la radio, ya que no había otra cosa, no se oía en casa, no se podía levantar la voz, cantar o tararear melodía alguna, jugar en la calle o reír a carcajadas ni nada parecido.

Mi papá se ponía el traje negro de su boda, mi mamá su vestido más oscuro y nos ponían a mi hermano y a mí arreglados para ir a visitar los monumentos. Monumentos que no recuerdo bien que eran, pero algo así como altares dentro de las iglesias que había que visitar uno tras otro. Después de la cena salíamos de nuevo a ver la procesión de ‘Padre Jesús’ y tristes hasta el domingo de resurrección. Creo que yo veía “rasgarse el velo del templo” literalmente debido a mi imaginación exacerbada.

Una pena tan grande tenía yo, que parecía que ese hombre torturado y muerto era mi tío o cualquier familiar mío. Hasta lloraba viendo algunas representaciones de dichas torturas, con esas carnes llenas de heridas y la sangre chorreando por el cuerpo; o a su madre detrás llorando por lo que le hacían a su hijo…

¡Uf! ¡Cuánto sufrimiento para unos niños que no llegábamos a los 10 años de edad!

En fin, hoy ya no sufro nada por eso, ahora sufro por las personas torturadas y muertas debido al interés de unos oligarcas. Y esto es real.