Ahora vengo, ahora me voy…

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Estoy superada por las malas noticias que nos escupen día a día los medios de comunicación, los de aquí, los de allá y los de acullá.

Como no soy “influencer” no creo que se pierda nada si me quedo muda por un tiempo en este mi humilde blog.

Igual que Hal 9000 estoy agotando mis recursos.

Tú que me lees eres mi Dave particular.

Hasta luego…

 

Ni “so” que te pare, ni “arre” que trote.

 

listos

Los que me conocen saben que en el tema de la cortesía y los buenos modales sigo dando la tabarra una y otra vez…para nada.

De niña estuve tres cursos estudiando la asignatura de “Urbanidad”

URBANIDAD

Al estar en un colegio religioso, hacían mucho hincapié en la parte referente al centro escolar y sobre todo al culto católico. Pensaba, ya entonces, que aquello era una exageración.  Aquí te dejo algunos párrafos del libro de texto que aún conservo:

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vecinos

Hemos pasado, con el transcurrir del tiempo, de esa minuciosidad exagerada,  a lo que se ve en algunos chavales hoy en día:

niña malcriada

Niños que insultan a sus padres, les gritan, llegando en algunos casos a darle algún que otro empujón o coscorrón. -Lo he visto con mis propios ojos, no estoy hablando de oídas-. Niños que no piden nada “por favor” o que no dan nunca las “gracias” Niños a los que hay que consentir todos sus deseos y procurar no reñirles por mor de que a estos “angelitos” les dé por irse de casa o denunciar a sus progenitores.

Había un dicho en mi pueblo (Ronda): “Ni so que te pare, ni arre que trote” Creo que en el término medio, aparte de encontrarte ahí con la virtud, sería muy conveniente encontrar también los buenos modales.

 

graciasthank you

Hagamos de la educación una modo para solucionar los problemas.

Mi paisano el rondeño D. Francisco Giner de los Ríos (fundador en 1876 de La Institución Libre de Enseñanza) , venía a decir que a los gobiernos no les interesa que el pueblo sea culto y esté educado porque entonces ya no se puede manejar.

¿Aprenderemos algo?

 

Me quiero bajar 

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Cuando el dolor me puede, siento que ya estoy harta de estar aquí en este planeta.
Luego pienso en otras personas que estando peor, mucho peor que yo siguen echándole coraje a la vida y me animo a dar el siguiente paso. Al rato vuelve otra vez el maldito bocado criminal y la rueda se pone en marcha.
Será que ha llegado el otoño con su languidez y su tristeza y ya hacen su efecto o que me ha pillado el cuerpo malo este mes de Octubre; el caso es que no quiero tonterías de ningún tipo: ni políticas ni noticias apocalípticas…
Espera, espera…
Me acabo de reír sola oyendo una noticia en la radio:
Aquí está la noticia 
A ver señores independentistas, bueno está que piensen que los catalanes son ingenuos ¿pero tanto?
Se puede saber ¿qué daño le harán a los todo poderosos bancos sacando 600 euros al día por persona…? ¿Qué harán los catalanes con el dinero en sus casas debajo del colchón? ¿Esperar a que los cacos se den cuenta de la cantidad de efectivo que hay en las casas sin ninguna protección para ir a robar?
Dice una conocida mía catalana, con mucha razón, que lo que habría que hacer en Cataluña es echar al gobierno de España con la misma fuerza que están poniendo en independizarse de España.
Total que entre unas cosas y otras, estoy que me quiero apear de este planeta.

Vámonos que nos vamos.

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Resulta difícil ponerse delante del papel en blanco a la hora de escribir algo en estos momentos que nos han tocado vivir.

Desde dentro de mi pensamiento no quiero reflexionar demasiado en cuestión de política; no quiero porque la conclusión sería entrar en modo pánico por muchas razones. Oigo eslóganes patrióticos de cuando yo tenía 13 o 14 años y en este país, decir la palabra “democracia” te incluía instantáneamente en una lista negra y nada recomendable, así que sólo pensar en una involución de esa clase me hace sentir físicamente mal, nauseas, escalofríos…

¿A quién favorece este clima de absoluta crispación que tenemos ahora? Tiene que haber unas gentes a los que les sea muy favorable que estemos todos peleados con todos. ¿Cómo hablar con alguien de política sin acabar subiendo el tono de la conversación e incluso llegar a la discusión más encendida? ¿Qué nos está pasando?

Como en tiempos pasados, yo he buscado mi pasaporte por si hiciera falta “tomar las de Villadiego” , claro que ¿a dónde dirigir mis pasos? ¿Dónde voy a estar mejor que aquí?

 

Al habla esta marioneta

marionetas de Praga

Pues resulta que antes de ponerme a hacer una entrada en este humilde blog, me leí las noticias.
Noticias fundamentalemente de política. Pero política de casa puerta, de baratillo, de cascarilla, con un tema único: Cataluña y su independencia. Los habituales marionetistas que nos manejan por detrás, están tratando de que miremos hacia Cataluña para que no miremos hacia otros sitios ¿A dónde? ¿A qué sitios? ¡Ah! No lo sé con seguridad, hay montones de problemas graves sociales, ambientales y de otras clases, pero nada tiene la “importancia” de lo que pasa en una región.
En Cataluña hay un gran desconcierto respecto a lo de la independencia. Los marionetistas o titiriteros de allí, están llevando el agua a sus cántaros para luego llevarse los cántaros a sus casas y beber ellos solos.
Con el despropósito de política que están haciendo los del partido que gobierna en España, hasta yo querría independizarme de ellos. Así que imagina los que tienen alguna posibilidad de irse.
Por otro lado, no es correcto decir que una no se siente española. Hay que hacer causa común con los “patriotas” de nuevo cuño y asentir a todo lo que sea la “unidad de España”
A mí como eso de la unidad me suena a cuando yo estudiaba, que tenía que cantar himnos fascistas y aprenderme los 36 puntos de la falange…la verdad es que no me siento muy unida a nada.
Noto como los hilos de los que me manejan me mueven, así que lo dejo.
Resulta que no sé de qué voy a escribir…

Casi bomba

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Arreglando un poco los productos de limpieza que tengo debajo del fregadero, he empezado a sacar tarros y tarros que se “escondían” en la parte de atrás. Me ha entrado miedo al ver la capacidad de explosionar que tenía ahí. Que si para quitar el moho, que si desengrasar absolutamente o dejar el inodoro para tomar un cóctel…

Como es de suponer, algunos botes estaban en fase de descomposición  –más miedo todavía– y eso que el contenido era mínimo. ¿Para qué puñetas guardaría yo esos restos tan peligrosos? La mayoría de ellos advierten en sus etiquetas que no se deben verter al desagüe de la casa –ya el miedo me ha subido de nivel–. Me doy cuenta, que si supiera o quisiera,  podría hacer una bomba tranquilamente.

Hago un inciso aquí. Yo me he pasado toda mi vida trabajando fuera de casa,  de ahí mi desconocimiento con los productos de limpieza. He comprado sin saber bien qué o para qué eran.

¿Qué hacer con esos potenciales componentes de una bomba? ¿Dónde depositar el líquido que sobra?

Menos mal que se evaporan y ya apenas si quedan restos, pero te digo que he pasado una mañana de casi pánico por mor de tanta limpieza.

¡Uf!