Al habla esta marioneta

marionetas de Praga

Pues resulta que antes de ponerme a hacer una entrada en este humilde blog, me leí las noticias.
Noticias fundamentalemente de política. Pero política de casa puerta, de baratillo, de cascarilla, con un tema único: Cataluña y su independencia. Los habituales marionetistas que nos manejan por detrás, están tratando de que miremos hacia Cataluña para que no miremos hacia otros sitios ¿A dónde? ¿A qué sitios? ¡Ah! No lo sé con seguridad, hay montones de problemas graves sociales, ambientales y de otras clases, pero nada tiene la “importancia” de lo que pasa en una región.
En Cataluña hay un gran desconcierto respecto a lo de la independencia. Los marionetistas o titiriteros de allí, están llevando el agua a sus cántaros para luego llevarse los cántaros a sus casas y beber ellos solos.
Con el despropósito de política que están haciendo los del partido que gobierna en España, hasta yo querría independizarme de ellos. Así que imagina los que tienen alguna posibilidad de irse.
Por otro lado, no es correcto decir que una no se siente española. Hay que hacer causa común con los “patriotas” de nuevo cuño y asentir a todo lo que sea la “unidad de España”
A mí como eso de la unidad me suena a cuando yo estudiaba, que tenía que cantar himnos fascistas y aprenderme los 36 puntos de la falange…la verdad es que no me siento muy unida a nada.
Noto como los hilos de los que me manejan me mueven, así que lo dejo.
Resulta que no sé de qué voy a escribir…

Casi bomba

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Arreglando un poco los productos de limpieza que tengo debajo del fregadero, he empezado a sacar tarros y tarros que se “escondían” en la parte de atrás. Me ha entrado miedo al ver la capacidad de explosionar que tenía ahí. Que si para quitar el moho, que si desengrasar absolutamente o dejar el inodoro para tomar un cóctel…

Como es de suponer, algunos botes estaban en fase de descomposición  –más miedo todavía– y eso que el contenido era mínimo. ¿Para qué puñetas guardaría yo esos restos tan peligrosos? La mayoría de ellos advierten en sus etiquetas que no se deben verter al desagüe de la casa –ya el miedo me ha subido de nivel–. Me doy cuenta, que si supiera o quisiera,  podría hacer una bomba tranquilamente.

Hago un inciso aquí. Yo me he pasado toda mi vida trabajando fuera de casa,  de ahí mi desconocimiento con los productos de limpieza. He comprado sin saber bien qué o para qué eran.

¿Qué hacer con esos potenciales componentes de una bomba? ¿Dónde depositar el líquido que sobra?

Menos mal que se evaporan y ya apenas si quedan restos, pero te digo que he pasado una mañana de casi pánico por mor de tanta limpieza.

¡Uf!

Un día en mi vida.

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Empezó Septiembre con la marcha en masa de los asiduos veraneantes a nuestro pueblo.

Ya se puede pasear por las calles de Chipiona e incluso saludar a las personas conocidas, ¡adiós fulanito! ¡hasta luego menganita! ¡me alegro verte chiquilla!…etc.                            Ya tú sabes, lo propio de un pueblo pequeño.

Ahora es buen momento para emprender cualquier labor que tengamos pensada, para poder dejar de hacerla luego con una buena excusa. Empezar una dieta, ir a clases de bailes de salón, apuntarnos un año más al gimnasio, clases de cocina…

Para mí, que en este año 2018 que nos llegará dentro de tres meses, cumplo sesenta y cinco años de vida, la única propuesta que tengo es vivir con la mayor calidad de vida posible cada minuto hasta el año próximo.                                                                                  Ya con eso me conformo. Si encima aprendo filtiré sería demasiado.

Grupos de Whatsapp

 

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Pocas personas de las que conozco no tienen algún grupo de Whatsapp. No voy a enumerar los temas ni la cantidad de personas que forman estos grupos; a veces forzados, a veces de uniones hipócritas…etc. No, sobre eso tendría que haber una enciclopedia voluminosa y no pretendo yo crearla.

Hoy me refiero al poco provecho que le dan algunas personas a determinados grupos que vendrían muy bien para aprender.

Si en tu grupo hay un cocinero y quiere explicar una receta, estupendo, si hay un contable y ayuda con la declaración de hacienda, estupendo. Lo malo es cuando alguien aporta algo al grupo y los demás ni siquiera hacen por comentar o agradecer esta enseñanza. Vamos lo de toda la vida se ha dicho de “echar perlas a los cerdos”

Prefieren algunos comentar hasta la saciedad cualquier pamplina sin importancia que fijarse en un artículo en el que se avise de un fraude, como por ejemplo este del cambio de colores: “Qué es el fraude del “WhatsApp de colores” y cómo evitar caer en la trampa”

Tener un grupo de antiguas alumnas de mi instituto es ‘guay’ al principio, luego ya el deseo de irme de él es lo que me ronda la cabeza cuando suena el aviso de nuevo mensaje. ¿Para qué me meteré yo en esto?