Historias de una anciana, Locura transitoria, Mis paranoias, Pensamientos, Reflexiones

¡Vaya cabeza!

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A veces quiero decir lo que me ronda por la cabeza y callo.
Callo por no ofender a cualquiera que pueda leer mi escrito.
Callo por no saber si lo que escribo expresa en realidad lo que pienso.
Pienso demasiado y escribo poco.
¡Menos mal que ha salido el sol!

Locura transitoria, Mis paranoias, Plantas, Reflexiones

Quisiera…

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Quisiera escribir hoy una entrada que te gustara mucho, que te llevara a comentar qué te pareció.

Quisiera tener las musas conmigo para inspirar algo que no sea una pamplina más.

Quisiera que mis palabras fueran para ti un bálsamo en tu vida algo apretada.

Quisiera saber escribir para poder volcar los pensamientos que se me acumulan y no acaban de explotar.

Quisiera en fin, que no hayas perdido tu tiempo en balde y por lo menos te guste la imagen del romero en flor con su abeja y todo, que tomé hace un rato para mostrarte.

Que tengas un buen fin de semana.

Historias de una anciana, Internet, Locura transitoria, Móviles y Tabletas, Reflexiones

Murió

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Nada, lo que pensé que nunca me iba a pasar me pasó.

Se me ha caído el móvil al inodoro. Cinco o seis segundos en el agua han sido demasiado tarde para él. Empezó a poner pantalla de quererse morir y un rato después ya no era teléfono.

Mételo en arroz, ábrelo (mi modelo de móvil no es fácil de abrir)  y a todo esto estoy hablando de un domingo y las urgencias celulares no las conozco todavía. Las buenas voluntades de los amigos consultados eran evidentes pero solo eran eso, buenas voluntades.

Mi móvil ha muerto.

No tengo teléfono fijo, así que dependo bastante de este aparatejo que no sabe bucear ni es sumergible. Voy a ver qué ocurre en los próximos días. ¿Seguiré teniendo a mis amigos del whatsapp? ¿Habrá vida después de los móviles? ¿Estaré conectada por encima de mis posibilidades?

 

 

 

 

 

Locura transitoria, Reflexiones

Recuerdo tóxico

pasado

Ver una foto de aquella persona de la que estuvo perdidamente enamorada, le hizo recordar de golpe esa felicidad que sentía entonces.
Tuvo un momento de ternura y parece que hasta llegó a sentir aquél aplastamiento en el corazón que sintió entonces.
También vinieron a su mente los momentos terribles en los que se rompió todo, en los que se desbarató aquella fantasía que parecía pertenecer a otra persona, de tan lejana.
Menos mal que solo fueron unos minutos. Tenía tal dolor al pensar en él que pareció abrirse la herida que tanto trabajo y tantas desgracias costó cerrar.
Al cabo, ya despierta, dio gracias a la vida por no haber seguido la estela de aquel hombre y de que 43 años más tarde, ya no importaba saber nada de él.

¡Uf, qué daño!

Locura transitoria, Reflexiones

No me cuentes penas…

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Dice una sevillana de “Los _amigos_de_Gines”:

No me cuentes penas
Cuéntame alegrías
Cuéntame alegrías
Que yo a nadie le cuento
Las penitas mías

Y yo, salvo alguna excepción, no suelo contar mis penas. Sin embargo, hay personas que me ven contenta, feliz, alegre y no tienen ni idea de las penas que tengo por dentro. Penas que son llevaderas por mi carácter o por pensar que si estoy todo el tiempo en una viva queja no solucionaré nada.

El caso es que la envidia que en ocasiones noto que me tienen algunas personas es tan nociva que no llego a comprender qué beneficios les puede aportar a ellas el pensamiento negativo de mirar mi vida con celos. Si tengo pareja, me envidian, si me salen unas flores preciosas, me envidian, si mi perro es bonito, me envidian…

¡Basta ya! Cualquier día de estos les contaré mis penas y se van a enterar.

Historias de una anciana, Locura transitoria, Pensamientos, Reflexiones

Tarde de otoño

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Curioso el bicho

Eres mi tormento y mi éxtasis.

Sí, querido blog, igual me levanto un día acordándome de ti con nostalgia y ganas de mancharte de tinta con mis boberías, que otro día deseo fervientemente darle al botón “eliminar este sitio” de una vez para siempre.

Sabes que tienes mucha competencia con Facebook, Twitter, Instagram…etc. Te están quitando el público que antes te era fiel y te comentaba con alegría. Ahora, los “amigos” leen de qué trata la entrada comentando o dando un “me gusta” con solo un párrafo de lo que aquí cuento.

Se está perdiendo la esencia de la bitácora tal y como empezó hace ya algunos años. Son demasiados renglones a leer para una época en que la mayoría de gente no lee ni el recibo de la luz.

Yo intentaré contarte mis pensamientos que a veces no sé siquiera si son leídos por alguien. Seguiremos tú y yo en la intimidad de un rincón viendo hasta cuando podré con esta relación tan rara. Sí, porque no sé si te diste cuenta que tú eres una máquina y yo una humana.

A ver si se larga ya el otoño veraniego este…