Historias de una anciana, Internet, Locura transitoria, Móviles y Tabletas, Reflexiones

Murió

inodoro

Nada, lo que pensé que nunca me iba a pasar me pasó.

Se me ha caído el móvil al inodoro. Cinco o seis segundos en el agua han sido demasiado tarde para él. Empezó a poner pantalla de quererse morir y un rato después ya no era teléfono.

Mételo en arroz, ábrelo (mi modelo de móvil no es fácil de abrir)  y a todo esto estoy hablando de un domingo y las urgencias celulares no las conozco todavía. Las buenas voluntades de los amigos consultados eran evidentes pero solo eran eso, buenas voluntades.

Mi móvil ha muerto.

No tengo teléfono fijo, así que dependo bastante de este aparatejo que no sabe bucear ni es sumergible. Voy a ver qué ocurre en los próximos días. ¿Seguiré teniendo a mis amigos del whatsapp? ¿Habrá vida después de los móviles? ¿Estaré conectada por encima de mis posibilidades?

 

 

 

 

 

Blogs, Internet, Reflexiones

Fui pornógrafa

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Rudolf Koppitz

Recordando mis primeros años como bloguera, allá por el año 2005, me ha venido a la cabeza la vez que la plataforma de microsoft: MSN spaces me quiso cerrar mi blog por pornográfico.

Hice una entrada sobre Rudolf Koppitz, fotógrafo nacido en la Silesia austriaca en 1884 y muerto en 1936. Me gustan sus imágenes por lo que dice en ellas. Retrató todo tipo de personas, paisajes, situaciones cotidianas, etc.  En EEUU se expusieron sus obras en museos importantes de varias ciudades.                                                                                                   Pues bien, el bueno de “Juan Microsoft”  decidió que la imagen que encabeza esta entrada, era pornográfica y decidió darme un ultimátum para que la quitara o me cerrarían el blog. Ni que decir tiene que me fui antes que me echaran.

Hoy traigo esa imagen a esta nueva plataforma por si han cambiado algo las cosas. También dejo aquí esta otra que me gusta mucho.

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Internet, Pensamientos, Reflexiones

Maldito/Bendito WhatsApp

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La pregunta que cada vez oigo con más frecuencia es:
¿Cómo nos las apañábamos hace poco sin WhatsApp?

Fontaneros, albañiles, herreros, distribuidores, transportistas, promotores, artistas y un largo etcétera, trabajan con este tipo de mensajería.
Los hijos, padres, amigos y conocidos estamos todos bajo la eterna cariñosa vigilancia de esas señales grises o azules que nos indican si estamos vivos o muertos. Si hemos tardado o no en responder empezamos a alertarnos y pensar en avisar al WhatsApp del 112 o al 061.

Aún recuerdo cuando en la otra casa en que vivía aquí en Chipiona, la única vecina de la calle que tenía teléfono, me avisaba a voz en grito de la llamada de mis padres para saber de mí.
Apenas si han pasado 30 años de eso y parece que fue en la Edad Media.
¡Uy! Termino ya, que me silba mi WhatsApp.