Grupos de Whatsapp

 

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Pocas personas de las que conozco no tienen algún grupo de Whatsapp. No voy a enumerar los temas ni la cantidad de personas que forman estos grupos; a veces forzados, a veces de uniones hipócritas…etc. No, sobre eso tendría que haber una enciclopedia voluminosa y no pretendo yo crearla.

Hoy me refiero al poco provecho que le dan algunas personas a determinados grupos que vendrían muy bien para aprender.

Si en tu grupo hay un cocinero y quiere explicar una receta, estupendo, si hay un contable y ayuda con la declaración de hacienda, estupendo. Lo malo es cuando alguien aporta algo al grupo y los demás ni siquiera hacen por comentar o agradecer esta enseñanza. Vamos lo de toda la vida se ha dicho de “echar perlas a los cerdos”

Prefieren algunos comentar hasta la saciedad cualquier pamplina sin importancia que fijarse en un artículo en el que se avise de un fraude, como por ejemplo este del cambio de colores: “Qué es el fraude del “WhatsApp de colores” y cómo evitar caer en la trampa”

Tener un grupo de antiguas alumnas de mi instituto es ‘guay’ al principio, luego ya el deseo de irme de él es lo que me ronda la cabeza cuando suena el aviso de nuevo mensaje. ¿Para qué me meteré yo en esto?

 

 

Pronto estaré ofendida.

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Los católicos sean ultras o no, se están molestando mucho estos días porque un drag canario ha ofendido su fe haciendo espectáculo de unos símbolos suyos.

También se ofenden porque hay niños y niñas homosexuales o trans, etc. Para ello hacen notar su protesta sacando a las calles un autobús “moralizante” (menos mal que no es un tanque armado)

Dentro de apenas un mes, las calles españolas se llenarán de pasos de semana santa con toda clase de lujos exagerados. Un trozo de cualquiera de las joyas de algunas vírgenes solventaría económicamente algunos grandes problemas, de aquí y de otros lugares.

No me puedo imaginar a la que dicen madre de Jesús de Nazaret, esposa de un carpintero, llevando encima semejante capital en joyas.

Ellos son los que predican la pobreza y los que pasean sus imágenes cargadas de esmeraldas, rubíes, zafiros, oros, platas y demás metales y piedras preciosas. Luego van pidiendo dinero para los pobres, las misiones y otras “causas cristianas”

A mí personalmente esa ostentación de  riqueza me ofende y mucho. Bueno y otras cosas también, pero esa es otra historia.

 

Oír radio: mi vicio.

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¡Bienvenid@ al mes de diciembre!

En España nos gobierna el partido popular, al que yo no he votado. Las radios que puedo escuchar en mi casa están del lado de dicho gobierno queriendo manipularme de distintas maneras. O tratando de enfadarme más aún de lo que ya lo estoy. ¿Que con el anterior gobierno del partido socialista era lo mismo? Es verdad, por eso dejé hace tiempo de sintonizar esas emisoras.

De vez en cuando pongo alguna radio fórmula de esas de discos “chunta-chunta” pero sólo aguanto un ratillo.

Por eso me pasé a oír Radio Clásica de Rne. Hoy escucho en esa emisora que según el estudio general de medios han subido la audiencia espectacularmente. Por lo visto no soy la única que está hasta el gorro de la Ser, Radio 1, la 3, la Ser, Onda Cero, Cope etc. Somos cada vez más los que no nos creemos nada o por lo menos nos defendemos de las soflamas de un lado o del otro dentro del espectro de los partidos españoles.

O sea que me estoy cultivando una barbaridad con esta huida hacia la música clásica.

Me alegro.

 

Hablando de Mercadona…

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Ayer, por lo que he leído, Salvados estuvo dedicado a Mercadona. Me encanta ese programa aunque no lo veo habitualmente. Para nada pienso que las noticias o testimonios que dan en él estén tergiversados o manipulados. No lo creo.
Partiendo de esta base, me atrevo a opinar yo también. Aunque ¿quién soy yo para opinar sobre Mercadona?
No sé los intereses que hay detrás de querer hundir esta cadena de supermercados, pero desde que entró a formar parte de nuestras vidas cotidianas, hay montones de personas que pueden llegar a fin de mes con los sueldos de caca que predominan en nuestro país.
Se oye la publicidad localista para comprar en los comercios del pueblo o ciudad.
¡Qué más quisiéramos muchos que comprar en la tienda de la esquina!
En Mercadona compro el doble al precio de la mitad en una tiendecita del pueblo.
Ejemplo: Por el precio de tres manzanas me traigo de Mercadona una bolsa de esas mismas manzanas, bueno, rectifico, mejores manzanas que las de la tienda. Así otros muchos productos que todos sabéis.
Huevos, yogur, leche, aceite, etc. Tienen un precio que se puede invertir en llevar a casa, mientras que en la tienda de barrio tendría que dejar de comprar alguno para pagar el resto.
Cuando estoy en Mercadona veo personas comprando que son familias de los que tienen esos comercios locales, cuando no veo a los mismos propietarios allí.
Sin embargo todo el mundo está loco de contento con las grandes superficies tipo El Corte Británico, propiedad de personas que no sabemos si pagan aquí sus impuestos o despiden a sus empleados mal pagados cuando faltan tres días al trabajo por una gripe.
Igual hay una campaña para que dejemos de ir a Mercadona, para así podernos manipular mejor todavía de lo que ya lo hacen.
¿O me habré vuelto muy mal pensada?