Un día en mi vida.

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Empezó Septiembre con la marcha en masa de los asiduos veraneantes a nuestro pueblo.

Ya se puede pasear por las calles de Chipiona e incluso saludar a las personas conocidas, ¡adiós fulanito! ¡hasta luego menganita! ¡me alegro verte chiquilla!…etc.                            Ya tú sabes, lo propio de un pueblo pequeño.

Ahora es buen momento para emprender cualquier labor que tengamos pensada, para poder dejar de hacerla luego con una buena excusa. Empezar una dieta, ir a clases de bailes de salón, apuntarnos un año más al gimnasio, clases de cocina…

Para mí, que en este año 2018 que nos llegará dentro de tres meses, cumplo sesenta y cinco años de vida, la única propuesta que tengo es vivir con la mayor calidad de vida posible cada minuto hasta el año próximo.                                                                                  Ya con eso me conformo. Si encima aprendo filtiré sería demasiado.

Escribir por escribir

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Hace un par de semanas me matriculé en un curso de Community Manager que yo vengo a llamar “light” Vamos de esos que duran un par de meses y te refrescan las nociones aprendidas en otros de más envergadura.

Pues bien, cuando me vine a percatar, ya mis compañeros habían dado buena cuenta del primer módulo y yo ni me había coscado.

Me puse con ello lo más rápido que pude, pero no me enteraba de nada…Enseguida entré en pánico y se me agolparon los malos augurios sobre mi capacidad mental, mi memoria, etc, etc.

Luego, recapacitando más despacio, caí en que a mí realmente no me hacía falta este cursillo, que superados los sesenta años, ya era hora de empezar a dejar de estudiar y dedicarme a leer y de vez en cuando, escribir algo.

No creo yo que las empresas estén fichando ahora a las abuelas sexagenarias como community ni mucho menos. El caso es que lo he dejado y desde entonces he dejado de tener “malos pensamientos” sobre mis capacidades y estoy muy relajada para dedicarme a leer un “tocho” este verano.

Eso sí, tú que me lees, tendrás que soportar mis pamplinas, porque yo sigo.