Pensamientos, Reflexiones

¡Vaya regalo!

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Me han regalado una hora que no sé en qué aprovecharla.

No entro ni salgo en la conveniencia o no de hacer dicho cambio. Hay plataformas para recoger  firmas y que no lo hagan. Foros en Internet en los que se debate si la producción en el trabajo es mayor o menor. ¡Como si la mayoría de los españoles estuvieran trabajando! Informes médicos muy sesudos sobre los biorritmos y la repercusión del cambio en la salud…etc.

Sé que mañana ni me daré cuenta de haber cambiado todos los relojes de casa atrasándolos y quedándome con una hora de más. Hoy mi cabeza no hace más que mirar la hora y recordar que ayer, en este momento que escribo, era el de la cervecita. Así hasta que me acueste a las doce de la noche pensando que ayer era la una y por eso me he quedado dormida en el sillón.

¡¡¿Porqué señor, porqué?!!

 

 

Locura transitoria, Reflexiones

Recuerdo tóxico

pasado

Ver una foto de aquella persona de la que estuvo perdidamente enamorada, le hizo recordar de golpe esa felicidad que sentía entonces.
Tuvo un momento de ternura y parece que hasta llegó a sentir aquél aplastamiento en el corazón que sintió entonces.
También vinieron a su mente los momentos terribles en los que se rompió todo, en los que se desbarató aquella fantasía que parecía pertenecer a otra persona, de tan lejana.
Menos mal que solo fueron unos minutos. Tenía tal dolor al pensar en él que pareció abrirse la herida que tanto trabajo y tantas desgracias costó cerrar.
Al cabo, ya despierta, dio gracias a la vida por no haber seguido la estela de aquel hombre y de que 43 años más tarde, ya no importaba saber nada de él.

¡Uf, qué daño!

Locura transitoria, Reflexiones

No me cuentes penas…

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Dice una sevillana de “Los _amigos_de_Gines”:

No me cuentes penas
Cuéntame alegrías
Cuéntame alegrías
Que yo a nadie le cuento
Las penitas mías

Y yo, salvo alguna excepción, no suelo contar mis penas. Sin embargo, hay personas que me ven contenta, feliz, alegre y no tienen ni idea de las penas que tengo por dentro. Penas que son llevaderas por mi carácter o por pensar que si estoy todo el tiempo en una viva queja no solucionaré nada.

El caso es que la envidia que en ocasiones noto que me tienen algunas personas es tan nociva que no llego a comprender qué beneficios les puede aportar a ellas el pensamiento negativo de mirar mi vida con celos. Si tengo pareja, me envidian, si me salen unas flores preciosas, me envidian, si mi perro es bonito, me envidian…

¡Basta ya! Cualquier día de estos les contaré mis penas y se van a enterar.

Reflexiones

Enfado dominguero

radar

Esta mañana, desayunando, en la emisora de radio oigo un anuncio de un detector de radares.

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Esta captura es de una web actual

El señor que lo publicitaba, decía que usando dicho artilugio, podríamos ir todo lo rápido que quisiéramos hasta el momento en que se detecte uno de los radares de control de velocidad.

“Gracias a este detector puedo correr todo lo que quiera, si no fuera por él, ya no tendría puntos en el carnet de conducir”–  Decía el “honrado” anunciante.

Después de sufrir un accidente de tráfico que casi me cuesta la vida por culpa de un coche con exceso de velocidad, no salía de mi asombro escuchando el anuncio. Me puse a indagar y resulta que hace tres años están prohibidos:

4 Octubre 2013

Se prohibirán los detectores de radar

Por otro lado, la reforma prohibirá el uso de detectores de radar, con una sanción de 200 euros y detracción de 3 puntos del permiso. Hasta ahora, los detectores de radar se permitían, lo que estaba prohibido era los inhibidores de radar. La diferencia entre ambos es que los segundos interfieren con la señal del radar para que este no detecte la velocidad a la que se conduce.

Esto me parece intolerable.

Para colmo, leo que el 70% de los usuarios de detectores de radares desconoce que su uso es ilegal:

Aquí la noticia

En fin, empiezo el domingo cabreada…

 

Historias de una anciana, Locura transitoria, Pensamientos, Reflexiones

Tarde de otoño

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Curioso el bicho

Eres mi tormento y mi éxtasis.

Sí, querido blog, igual me levanto un día acordándome de ti con nostalgia y ganas de mancharte de tinta con mis boberías, que otro día deseo fervientemente darle al botón “eliminar este sitio” de una vez para siempre.

Sabes que tienes mucha competencia con Facebook, Twitter, Instagram…etc. Te están quitando el público que antes te era fiel y te comentaba con alegría. Ahora, los “amigos” leen de qué trata la entrada comentando o dando un “me gusta” con solo un párrafo de lo que aquí cuento.

Se está perdiendo la esencia de la bitácora tal y como empezó hace ya algunos años. Son demasiados renglones a leer para una época en que la mayoría de gente no lee ni el recibo de la luz.

Yo intentaré contarte mis pensamientos que a veces no sé siquiera si son leídos por alguien. Seguiremos tú y yo en la intimidad de un rincón viendo hasta cuando podré con esta relación tan rara. Sí, porque no sé si te diste cuenta que tú eres una máquina y yo una humana.

A ver si se larga ya el otoño veraniego este…