A ti que me estás leyendo.

morera

Dicen por ahí que cuando creas un blog se convierte en “tu casa”

A todos nos gusta que vengan los amigos a nuestra casa, -bueno, a casi todos, que hay por ahí cada rarito…-  A este mi sitio nuevo vienen de visita los amigos que realmente me dicen que les gusta las pamplinas que plasmo en él. Vienen y me dejan un comentario para animarme a seguir, -ya sabemos que los blogs se alimentan de los comentarios ñam,ñam…-

Con las redes sociales en auge, cada vez pasan por aquí menos gente. Si yo te dijera que me da lo mismo que entren dos que doscientos ¿me crees? Sí, deberías creerme porque en realidad yo escribo estas líneas para mí, agradeciendo mucho mucho,  comentarios y suscripciones que hacen subir mi autoestima unos grados.

Cuando pienso en derribar esta “mi casa” y dejar las pamplinas dentro de mi cabeza, empiezo con el martillo a dar golpes a paredes y suelos pero enseguida se me pasa el afán destructivo y la vuelvo a reconstruir cambiando algo su decoración. Los que entran me dicen que les gusta la nueva imagen y ya a seguir de nuevo…

Por eso esta entrada me gustaría que fuera un GRACIAS enorme y de corazón, a ti que estás leyendo esto y para el que escribo sin llegar a ponerte nombre.

 

“Una cosa es predicar y otra dar trigo”*

hotel venus

Ayer leía esta noticia de La Habana, Cuba:

“”Cuba proyecta construir unas 108.000 nuevas habitaciones destinadas al turismo, como parte del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social para 2030 que hoy debaten delegados en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC, único), que culminará mañana en La Habana.””

Pensé en ese momento que las cosas siguen igual por La Habana, ya puede visitar el país Obama, el Papa o Buda en persona. No me reí a carcajadas porque el tema es para llorar.

En La Habana Vieja hay oficialmente ¡93 edificios! que están evaluados por el gobierno como “Peligro de derrumbe”  Luego hay muchos más que no cuentan en estas cifras oficiales.

Allí, en Cuba, cuando algo va mal, papá estado se encarga de buscar solución.

La solución que tiene el gobierno para las personas que habitan esos edificios medio derrumbados

El peligro es una maquina de tiempo 2

es trasladarlos a unos albergues en los que la mayoría tiene que vivir el resto de su precaria existencia.

Entre estos albergues hay uno en La Habana Vieja:  El “Hotel Venus” que como se puede apreciar en la imagen de la cabecera de este post, tuvo tiempos mucho mejores.

El “Hotel Venus” está ubicado en la calle Zulueta 559 entre Monte y Corrales en La Habana Vieja. Tiene cuatro pisos y cincuenta y tres habitaciones, donde viven más de doscientas personas, la mayoría del oriente del país, que allí son mal llamados “palestinos”  Este albergue tiene filtraciones en los techos y cuando llueve se moja más dentro que fuera. Hay camas en los pasillos, las familias separan su espacio con cordeles y sabanas tendidas.

Tanto es así que los afectados por el estado ruinoso de los edificios y que son advertidos de desahucio, dicen preferir que se les caiga encima el techo antes que ir a estos “albergues” con los que el gobierno limpia su política asegurando que todos en Cuba tienen un sitio al que acudir.

Claro que a la hora de hacer habitaciones nuevas, este “gobierno ejemplar” prefiere que estas nuevas construcciones vayan dedicadas a los turistas que son los que sueltan los dólares.

No es fácil.

 

*Refrán:

 No es lo mismo predicar que dar trigo:

Las palabras deben acompañarse de los hechos para ser realmente significativas, y así lo dice este refrán pidiendo, no consejos espirituales, sino ayuda material para que no nos puedan echar en cara que somos unos hipócritas o nos digan que nuestros hechos no acompañan a nuestras palabras.

Nacida para pagar

PLANTA DEL DINERO

(Planta del dinero)

Desde principio de los años 70 del siglo pasado, cuando empecé a trabajar,  ya empecé también a tributar a Hacienda.

Entonces Hacienda éramos todos. O eso queríamos creer.

Con mi juventud idealista pensaba que la carretera por la que iba de fin de semana allá o acullá(*) la reparaba el estado con mis impuestos; oye, y me satisfacía saberlo.

Por entonces, apenas cotizábamos al estado unos cuantos, la gran mayoría pensaba de nosotros que éramos gilipollas:  -“…como si el estado no tuviera bastante, decían”-

Así hasta que ya se puso la cosa muy en serio, tanto que ni se podía pegar fuego al monte, ni eludir el pago anual en tributos dinerarios. Bueno, huelga decir que los poseedores de grandes fortunas seguían sin contribuir con impuesto alguno.

Algunos, si podíamos, intentábamos escaquear unas pesetas en la declaración: -aunque sea para una caña-

Declarar menos o pasar de hacerlo no se me ocurrió en ningún momento.

En estos momentos en que me pongo delante de la pantalla para darle al señor ministro de Hacienda Montoro más aún de lo que ya me quitan directa e indirectamente, es cuando hablan de señoritos inútiles hasta la saciedad, que no saben ni los papeles que firman, ni la cantidad de dinero que tienen, ni dónde están de pie. En estos momentos es como si tuviera un letrero colgado del cuello que dice: “NACIDA PARA PAGAR”

Entonces me cabreo.

 

 

 

(*) acullá

Del lat. eccum e illāc.

1. adv. dem. cult. Allá o más allá. U. en contraposición a adverbios demostrativosde cercanía, como aquí o acá, y también a los de lejanía, como allí o allá, cuyosignificado puede intensificar. Dispuso un dibujo aquí, un grabado allá, una fotoacullá.

Real Academia Española

 

Mañana de jueves

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Apenas han dado las once de esta mañana primaveral.
Sentada en una silla con las muletas a los lados, sintiendo como el sol calienta mi dañado cuerpo, reflexiono sobre lo que está pasando en este planeta loco y desbordado de malas noticias.
¿Para qué te voy a referir lo que ya sabes?
En cambio observo como las hormigas buscan afanosas comida para sus hormigueros; como los gorriones llevan a los nidos material para estar más cómodos.
Las ootecas de la mantis religiosa estallan dando paso a decenas de pequeños insectos útiles.
Las flores de casi todas las plantas están ya abiertas u deseando ser fecundadas.
Y la radio sigue erre que erre tratando de manipular mi pensamiento político… Eso o escuchar el chunta chunta de las radios “musicales”
La naturaleza sigue su rumbo y los humanos seguimos desnortados.
Así nos va.